Plazas y jardines del Centro Histórico de Morelia. Parte IV.

El Jardín Manuel Villalongín.

El sitio conocido hoy en día como Jardín Manuel Villalongín, que es uno de los más bellos de Morelia, tiene una historia que se remonta al menos a mediados del siglo XVIII: el área entre las calles actuales de Av. Madero Oriente, Aquiles Serdán y Manuel Villalongín ya aparece delimitada y con una construcción en su interior en el plano de 1751 de la parte oriente de la ciudad:

Plano parcial de Valladolid 1751
Plano parcial de Valladolid 1751. La parte oriente del actual jardín está marcado con la letra G, “Templo de las Ánimas”.

Al fondo del templo o capilla de las Ánimas se ven los arcos del Acueducto, mismo que fue culminado entre 1728 y 1730, es el mismo que actualmente existe, y que fue reparado, no construido, por Fray Antonio de San Miguel entre 1785 y 1789.

El templo o Capilla de las Ánimas, fue levantada gracias al apoyo del Deán de Catedral Mateo de Híjar y Espinosa, quien también fue el fundador del Pósito de Maíz o Alhóndiga de la ciudad de Valladolid. Para la creación de la Capilla de la Cofradía de Ánimas de Valladolid, dispuso entre 9,000 y 11,000 pesos, misma que se culminó en 1732 aproximadamente (MAZÍN GÓMEZ, Oscar, El Cabildo Catedral de Valladolid de Michoacán, Zamora,  El Colegio de Michoacán, 1996. P. 285-286).

El resto de la manzana era conocido como plazuela de las Ánimas, ya que era un área sin nada en su interior, y estaba rodeado por calles al norte, oriente y sur, y al poniente topaba con el templo, allí ordenó Fray Antonio de San Miguel que se colocase una fuente para abastecer de agua a los vecinos, y también frente a dicha fuente, se construyó un bebedero para animales, mismo que aún se encuentra empotrado al acueducto.

El sitio de la plaza donde se ubicaba la fuente fue adquirido por 237 pesos y 4 reales (según Juan de la Torre, cifra que difiere por 21.5 pesos de lo afirmado por Mariano de Jesús Torres), por el Obispo Fray Antonio de San Miguel, quien lo compró a don José Antonio Peredo el 27 de junio de 1786 (TORRE, Juan de la. Bosquejo Histórico de la Ciudad de Morelia. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Colección Biblioteca de Nicolaitas Notables Núm. 32. Morelia, Michoacán, México, 1986. P. 120).

Calzada, Acueducto y Capilla de Ánimas, por Mariano de Jesús Torres.
Calzada, Acueducto y Capilla de Ánimas, por Mariano de Jesús Torres.

Como se puede observar en la pintura del Lic. Mariano de Jesús Torres, que no tiene fecha de creación pero podría estar datada entre 1858 y 1876 (cuando la capilla ya no existía), la fuente ocupaba el oriente de la manzana y el templo la parte poniente, que se ve al fondo del arco de la izquierda. A partir de la gesta de independencia en 1810, la capilla fue abandonada por sus cofrades y para 1811 ya era utilizada como cárcel de mujeres, llamada de arrecogidas.

El rescate 

El edificio del templo se componía de una sola nave, en cuyo muro principal estaba un altar dedicado a las Animas: su fachada veía al Oriente, tenía una torre de dos cuerpos, terminada en cruz. A su derecha, y contiguo al referido templo estaba un edificio de altos que servía como cárcel de mujeres. En él fué puesta presa por órden del comandante militar D. torcuato Trujillo en 1811, la Sra. Da. Josefa Huerta, esposa del guerrillero insurgente Manuel Villalongín, con el fin de obligar á este, por tan indigno medio á que depusiera las armas que había tomado en defensa de la patria; mas al saberlo el valiente caudillo, en vez de aminalarse y solicitar el indulto, penetró de una manera heróica a la ciudad; llegó al lugar donde estaba encarcelada su esposa; hizo huir la guardia que allí había; se introdujo á caballo y libertó á aquella, llevándosela en la silla, saliendo por la Calzada de México [hoy Av. Madero Oriente/Calzada Madero] y la puso en salvo…

Durante la guerra de insurrección, la capilla fué dejándose en abandono, al grado que después, en tiempo de los gobiernos nacionales, quedó clausurada, y el edificio contiguo se convirtió en casa de vecindad, habitada por gentes del pueblo. Estando ya convertida casi en ruinas, el gobierno civil, en 1858, mandó derribarla por completo, hasta dejar el suelo completamente raso, aunque escabroso. La capilla estaba cargada hacia el Poniente, y su costado derecho formaba una callejuela angosta con la acera que veía al Oriente: en esta había una serie de cuartos de humilde aspecto, habitados por la gente del pueblo.

(TORRES, Mariano de Jesús. Diccionario Histórico, Biográfico, Geográfico, Estadístico, Zoológico, Botánico y Mineralógico de Michoacán. Imprenta Particular del Autor. Morelia, 1915. Pp. 134, 135.)

Al quedar la manzana sin nada en su interior más que la fuente, por haber sido destruida la capilla, quedó este espacio como una plaza, donde se juntaban los toritos de petate el último día de carnaval o martes de carnestolendas, para de allí marchar a sus lugares de origen. Ciertos días a la semana, allí se llevaba a cabo la venta de rastrojo para pastura de animales. El resto del tiempo, el lugar estaba prácticamente desierto, excepto por los maromeros (cargadores y vendedores de agua) y por los que se detenían a apacentar sus bestias de carga en el abrevadero dispuesto a ello.

Acueducto y plazuela de las ánimas, hoy jardín Villalongín,01, 1870-1880
Acueducto y plazuela de las ánimas, hoy jardín Villalongín,01, 1870-1880

El jardín y un homenaje fallido

La capilla fue demolida entre 1850 (según el Lic. Juan de la Torre), y 1858 (según el Lic. Mariano de Jesús Torres), y en lugar de la fuente que originalmente allí se encontraba, se trasladó la que se encontraba en la Plaza de Armas, ahora de los Mártires. Fue el gobernador Mariano Jiménez el encargado de estas obras de embellecimiento, llevadas a cabo en 1889, en la columna de la fuente se colocó una bellísima escultura de Zinc, pintada para imitar el bronce, de la casa J. W. Fiske de Nueva York. Una escultura idéntica se localiza en la ciudad de Whitewater, estado de Wisconsin, en la fuente de Birge.

Increíblemente, durante el siglo XIX no se realizó un monumento, busto, estatua o mural dedicado a don Manuel Villalongín. Isaac Arriaga, originario de Puruándiro y que luego se destacaría como estudiante de San Nicolás a principios del siglo XX, estudiante de medicina y al momento de su fallecimiento uno de los políticos más destacados del estado, logró en 1910 conjuntar el ánimo de sus compañeros de aula para dedicar un homenaje al guerrillero insurgente. Desgraciadamente, el dinero reunido les fue robado por uno de sus propios compañeros, pero con la dignidad en alto, lograron que se colocara una placa de mármol en la esquina sur-oriente de una casa que mira al jardín, y que dice:  “LOS ESTUDIANTES DEL COLEGIO DE SAN NICOLAS DE HIDALGO Y DE LA ESCUELA DE MEDICINA AL INSURGENTE MANUEL VILLALONGIN. MORELIA, SEPTIEMBRE DE 1910.”

(NAVA HERNÁNDEZ, Eduardo. Isaac Arriaga, el Humanismo Militante. Colección Perfiles No. 6. UMSNH, Morelia, Michoacan, 1999. Pp. 12-13).

Placa alusiva a Manuel Villalongín.
Placa alusiva a Manuel Villalongín.

 

Desde finales del siglo XIX y hasta principios del siglo XX tuvo cuatro pequeñas fuentes en las esquinas este jardín, motivo por el cual era conocido como el “Cinco de Oros”, actualmente carece de los setos que un tiempo lo caracterizaron, a pesar de lo cual sigue siendo de los jardines más hermosos de la ciudad.

Plano de 1898, fragmento. Se ve el jardín con las cuatro fuentes pequeñas y la central, para ser conocido como Cinco de Oros.
Plano de 1898, fragmento. Se ve el jardín con las cuatro fuentes pequeñas y la central, para ser conocido como Cinco de Oros.

 

 

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